lunes, 8 de julio de 2013

'Miradas llenas de nada, sentimientos vacíos, fines de semana agarrados a botellas, y luego, cuando todo pasa, sólo queda un domingo de resaca existencial. De preguntarme qué es la vida y qué es eso del amor, pero qué voy a saber, si siempre me ha tocado echar de menos; si siempre me ha tocado escribir cosas tristes sobre personas que nunca me quisieron. Qué voy a saber. Y, nada, la vida sigue, para bien o para mal, no importa mucho. El mundo gira como siempre. El tiempo pasa como de costumbre. Y tampoco importa mucho. En mi soledad; en mi cuarto, ese campo de batalla donde han muerto demasiadas horas, quiero escapar. Irme lejos, todo lo lejos posible, pero tengo la sensacion de que lo más lejos posible no será lo suficientemente lejos. Y quiero gritar, y lo hago, pero en silencio, no quiero despertar a nadie. Miro el techo, la luz está apagada, y no, no voy a sonreír La cama medio enfriada y tan vacía, por culpa de esa soledad tan mal acostumbrada a no faltar nunca. No hay mucho más. Observo de reojo el reloj: las doce de la noche, la una, las dos, las dos y media, las dos y treinta y poco. ¿Es esto vivir?, pues yo, así, no quiero. Pero al día siguiente llueve, y no me quedan muchas ganas de correr; sólo tengo ganas de que la rutina no haga demasiado daño. Y qué voy a saber yo de sobrevivir. Nada. Hubo una vez, ya apenas lo recuerdo, una noche me cogiste de la mano y me dijiste "Sofía, desde hoy, siempre que quieras escapar, puedes cerrar los ojos con fuerza". Y lo hago, siempre que puedo. Cierro los ojos con fuerza y me voy, y ojalá no volviese nunca, pero, qué quieres que te diga, siempre termina llamando alguien a la puerta diciendo que la cena ya está lista.

                   ...Somos un domingo cualquiera..'

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