viernes, 22 de febrero de 2013

197 días, 3 horas, 4 minutos, 12 segundos..

Aquella mañana (y todas las siguientes) desperté echándote de menos y todo comienza a girar entorno a este único sentimiento que se agrava. Conteo el tiempo desde la última vez que te vi, desde que vi tu sonrisa, desde que sentí el aroma de tu perfume, la calidez de tus abrazos, la dulzura de tus besos.
Soy dolorosamente adicta a tu memoria, a tus recuerdos.
Y cada día es otro día que gasto extrañándote con la pequeña esperanza de verte de nuevo en poco tiempo. Y es que joder, te necesito.

viernes, 15 de febrero de 2013

"And in that moment, I swear we were infinite."

Y ahí estábamos tú y yo, trazando un plan para querernos toda la vida, apostando por un futuro, un futuro en el que solo estuviéramos nosotros. Ideando como sería despertarnos abrazados cada mañana, por unos desayunos  interrumpidos por besos, por muchos besos, por esas tardes lluviosas que se solucionarían con una película y al sofá, por esas noches en los que nos comeríamos. Antes de irnos a dormir planificaríamos mil historias para el día siguiente que jamás llegaríamos a cumplir. Tú me prometías un para siempre, yo te llevaría al cielo. Tú disfrutarías de mi locura, yo me enamoraría de tus vicios. Seríamos unos enamorados más, pero unos enamorados con suerte. Pero sabíamos que no todo nos iría bien, que algún día habría problemas y  por eso acordamos guerras, guerras de cosquillas donde ambos acabábamos ganando. Después de tantos planes me abrazaste y te juro que por un momento sentí que éramos eternos.

martes, 12 de febrero de 2013

Él y ella.

Parece una historia más de chico conoce a chica y después de un par de giros del destino acaban juntos. Pero ni él era un chico normal, ni ella una chica corriente. Juntos aprendieron a enamorarse de nuevo, a creer en algo que creían que no era para ellos. Juntos comprendieron que el tiempo no existía, que tan solo era un invento para separarlos. Comprendieron que la distancia no es un obstáculo, sino más bien una prueba que iban a superar, juntos, siempre juntos. Comprendieron  que los kilómetros eran razones para luchar, y que el día de mañana esos kilómetros se convertirían en besos. Creían en las historias improbables, no en las imposibles. Creían que si querían, podían. La gente no lo entendía, ellos a veces tampoco. Muchos  pensaban que estaban locos, y no se equivocaban, pero eso a ellos les daba igual, porque mientras los demás se dedicaban a condenar su historia, ellos se dedicaban a soñar con los mapas, sí, los mapas, cada día tendrían un destino, un destino que plasmarían en su álbum de fotos, lleno de recuerdos, de fotos en blanco y negro que les darías más y más fuerza para seguir luchando por su historia, por su amor, por su magia. 

sábado, 9 de febrero de 2013

Fuerza, fuerza..

Después de meses sin ni siquiera escribiros unas palabras, aquí estoy yo de nuevo.
Todavía no entiendo el porqué dejé de escribir.. Supongo que el dolor que había en mi no me daba las fuerzas suficientes como para expresar mis sentimientos.
Hoy, 9 de febrero, estoy dispuesta a seguir mi blog como en los viejos tiempos.
Cada entrada con un sentimiento, cada entrada con un mismo pensamiento representado en simples palabras que se juntan formando frases con algo de sentido.
Hablar con mi blog como si de alguien que me entienda se tratara, liberarme, sentirme escuchada y tal vez desahogarme.
Voy a aprovechar este cambio brusco en mi vida para decir todo lo que pasa por mi cabeza, que no son más que palabras de melancolía y tristeza.
No creo que a nadie le importe cómo me siento o quiera saber qué me pasa, pero da igual, da igual porque lo que interesa es que con el tiempo yo vaya cambiando la manera de ver las cosas, alejar la tristeza de mi mirada, ver las cosas buenas de todo esto. Ahora no las veo por ningún lado, pero tal vez estén escondidas en algún lugar y yo todavía no me he parado a buscarlas, a fijarme en pequeños detalles.. Porque me considero una persona ciega. Ahora mismo me siento una ciega que no quiere ver nada más allá de este paisaje negro, oscuro, que me impide sonreír, que no llegará a ningún lado, que me mantendrá descontenta con todo.. pero esto tiene que cambiar.
Llevo meses diciendo esto, que tengo que cambiar mi punto de vista y quiero, es obvio que quiero, pero hablar es demasiado fácil cuando tienes una vida en la que sólo te dan palos.
Algún día tendré el valor suficiente de coger esos palos y hacer algo útil con ellos, tal vez un tesoro, tal vez crear la fuerza suficiente en mi que me hará seguir adelante con esto. No sé, millones de cosas pasan por mi cabeza pero sin embargo son palabras sueltas sin sentido, desordenadas, al igual que mi vida.