miércoles, 28 de septiembre de 2011


Solo sé que tengo unas ganas increíbles de saltar al vacío, de liberarme de todo y de todos. De sentirme libre y bien conmigo misma, de no estar pensando en otros constantemente, en que dirán, que pensarán o que harán, solo preocuparme por mi y nada más.
Esa sensación de saltar al mar. Volando por unos segundos en el aire, sintiéndome libre y ligera, para acabar hundiéndome dulcemente en agua, un agua que te acoge tiernamente, envolviéndome en ella, esperándome con frio anhelo... Aunque solo sea por esos simples efímeros segundos en que nosotros saltamos tan alto como podemos, para alcanzar esas nubes que parecen de algodón, donde saltamos para llegar a nuestros sueños, a lo más alto del cielo, donde descansan nuestras ilusiones..., efímeros segundos que si pudiésemos parar y alargar, serían horas. Largas y cálidas horas envueltas por frío y afable viento. Un viento que te acaricia la cara, como el aleteo de una mariposa posándose en una flor. Un viento que te revuelve el pelo... sí, esa es la sensación de libertad, amigos míos...